Feminas
"La historia del cine, es la historia de muchachos fotografiando muchachas" – Jean Luc Godard
Es raro que los críticos o los cinéfilos (¿O cinefílicos? después de todo la pasión por el cine es una especie de enfermedad) nos sorprendamos mucho por el tratamiento de las películas que vemos; es decir, ya vimos los cortos, leímos alguna sinopsis y vimos fotogramas o la página de web de la película. Ya sabemos si va a ser un drama, una comedia o una película de aventuras. Por las prisas, entré a ver 8 Mujeres sabiendo únicamente que era una cinta de humor negro con las superdivas del cine francés acerca de un asesinato al estilo Agata Christie. Consecuentemente, nada me preparó para lo que iba a ocurrir pasados los quince minutos de comenzada la cinta: Ludivine Sagnier, la hija en la película de Catherine Deneuve, comenzó a cantar. “Dios santo” pensé “¡Pero si estoy viendo el primer musical de misterio francés!”. Fue uno de esos momentos tan inesperados y naturales que dejan a uno con una sonrisa hasta que cae el telón.
8 Mujeres es a decir verdad una película bastante extraña porque que mezcla muchos géneros. En parte, es casi teatro filmado, además de ser una comedia, un misterio psicológico bastante tétrico, un whodunit, y claro, un musical. Es una mezcla que funciona, porque cada vez que sucede algo grotesco en escena, el director François Ozon aligera las cosas con un número musical, aunque también la verdad esto deja un sabor de boca medio raro. Por ejemplo es desconcertante primero ver al octeto de mujeres totalmente histéricas, muy en serio, por un asesinato y después ya totalmente tranquilas al acabar la canción. No obstante es una película tan estilizada que si uno se la toma muy en serio no hay manera de disfrutarla. Es un postre, no un plato fuerte.
Sobresalientes, por supuesto, y la mayor atracción de la cinta son las ocho mujeres del título: Danielle Darrieux, Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Emmanuelle Béart, Fanny Ardant, Virginie Ledoyen, Ludivine Sagnier y Firmine Richard, amorosamente fotografiadas por Ozon. No es necesario recalcar que al menos la mitad de ellas son leyendas de la actuación y que todas, sin excepción, son exquisitos manjares para los devotos al culto de la belleza.
Es raro que los críticos o los cinéfilos (¿O cinefílicos? después de todo la pasión por el cine es una especie de enfermedad) nos sorprendamos mucho por el tratamiento de las películas que vemos; es decir, ya vimos los cortos, leímos alguna sinopsis y vimos fotogramas o la página de web de la película. Ya sabemos si va a ser un drama, una comedia o una película de aventuras. Por las prisas, entré a ver 8 Mujeres sabiendo únicamente que era una cinta de humor negro con las superdivas del cine francés acerca de un asesinato al estilo Agata Christie. Consecuentemente, nada me preparó para lo que iba a ocurrir pasados los quince minutos de comenzada la cinta: Ludivine Sagnier, la hija en la película de Catherine Deneuve, comenzó a cantar. “Dios santo” pensé “¡Pero si estoy viendo el primer musical de misterio francés!”. Fue uno de esos momentos tan inesperados y naturales que dejan a uno con una sonrisa hasta que cae el telón.
8 Mujeres es a decir verdad una película bastante extraña porque que mezcla muchos géneros. En parte, es casi teatro filmado, además de ser una comedia, un misterio psicológico bastante tétrico, un whodunit, y claro, un musical. Es una mezcla que funciona, porque cada vez que sucede algo grotesco en escena, el director François Ozon aligera las cosas con un número musical, aunque también la verdad esto deja un sabor de boca medio raro. Por ejemplo es desconcertante primero ver al octeto de mujeres totalmente histéricas, muy en serio, por un asesinato y después ya totalmente tranquilas al acabar la canción. No obstante es una película tan estilizada que si uno se la toma muy en serio no hay manera de disfrutarla. Es un postre, no un plato fuerte.
Sobresalientes, por supuesto, y la mayor atracción de la cinta son las ocho mujeres del título: Danielle Darrieux, Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Emmanuelle Béart, Fanny Ardant, Virginie Ledoyen, Ludivine Sagnier y Firmine Richard, amorosamente fotografiadas por Ozon. No es necesario recalcar que al menos la mitad de ellas son leyendas de la actuación y que todas, sin excepción, son exquisitos manjares para los devotos al culto de la belleza.

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