Tierra de perros
Dogville es la película más complicada que he tenido que reseñar hasta ahora. Creo que es una cinta repugnante y al mismo tiempo una especie de obra maestra. Deseo jamás volver a verla y sin embargo tengo una gran curiosidad regresar a revisarla para estar seguro de que vi lo que vi. Lars von Trier, su director, es antes que nada un gran provocador, y quizás esto es lo que complique el análisis de la cinta.
Dogville es una especie de parábola bíblica donde después de la "pasión de Cristo", el redentor regresa y asesina cruelmente a todos aquellos que lo hicieron sufrir. Es una película dura y cruda, porque su tesis central parece afirmar que los seres humanos, aún los más racionales son en su esencia peores que perros, preocupados solo por una satisfacción egoísta, incapaces de comprender el dolor ajeno. Von Trier no nos simplifica las cosas, porque uno siente durante todo el film una constante burla irónica, una especie de sadismo, de un creador que sabe que nos está manipulando e hiriendo emocionalmente; haciéndonos pensar primero que Grace, la protagonista interpretada de una manera deslumbrante por Nicole Kidman, se salvará en el pueblito de Dogville, para luego someterla a la peor tortura, violación y deshumanización por parte de todos sus habitantes.
El gran problema de la cinta es que promueve una visión unidimensional de la humanidad, tan simplista y nihilista que al menos a mí me suena falsa. Porque sí el hombre fuese bipolar: o totalmente egoísta o totalmente generoso como se muestra dentro de la comunidad de Dogville, sería sencillísimo predecir matemáticamente las acciones de cada uno de nosotros en todo momento y todo lugar. La experiencia y el instinto me llevan a afirmar que el hombre no es así, que en su esencia, el ser humano es "gris" y complicado, no sencillo y plano. Es por eso que aunque la puesta en escena de Dogville y sus actuaciones sean maravillosas, no la puedo recomendar del todo porque el planteamiento filosófico que intenta plasmar me parece tramposo y profundamente incorrecto.
Sí el ser humano se define como un ser que vive y se desarrolla gracia a su contacto con la sociedad, y esta sociedad es en su origen la grotesca caricatura que presenta von Trier no puedo imaginar que es lo que nos mantiene vivos.
Dogville es una especie de parábola bíblica donde después de la "pasión de Cristo", el redentor regresa y asesina cruelmente a todos aquellos que lo hicieron sufrir. Es una película dura y cruda, porque su tesis central parece afirmar que los seres humanos, aún los más racionales son en su esencia peores que perros, preocupados solo por una satisfacción egoísta, incapaces de comprender el dolor ajeno. Von Trier no nos simplifica las cosas, porque uno siente durante todo el film una constante burla irónica, una especie de sadismo, de un creador que sabe que nos está manipulando e hiriendo emocionalmente; haciéndonos pensar primero que Grace, la protagonista interpretada de una manera deslumbrante por Nicole Kidman, se salvará en el pueblito de Dogville, para luego someterla a la peor tortura, violación y deshumanización por parte de todos sus habitantes.
El gran problema de la cinta es que promueve una visión unidimensional de la humanidad, tan simplista y nihilista que al menos a mí me suena falsa. Porque sí el hombre fuese bipolar: o totalmente egoísta o totalmente generoso como se muestra dentro de la comunidad de Dogville, sería sencillísimo predecir matemáticamente las acciones de cada uno de nosotros en todo momento y todo lugar. La experiencia y el instinto me llevan a afirmar que el hombre no es así, que en su esencia, el ser humano es "gris" y complicado, no sencillo y plano. Es por eso que aunque la puesta en escena de Dogville y sus actuaciones sean maravillosas, no la puedo recomendar del todo porque el planteamiento filosófico que intenta plasmar me parece tramposo y profundamente incorrecto.
Sí el ser humano se define como un ser que vive y se desarrolla gracia a su contacto con la sociedad, y esta sociedad es en su origen la grotesca caricatura que presenta von Trier no puedo imaginar que es lo que nos mantiene vivos.

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