Cualquier cosa
¿Qué le está pasando a Woody Allen? Durante años el estreno de las películas del director neoyorquino era aguardado por un grupo de devotos cinéfilos con esperanzas de ver otra divertida historia de neurosis, amores y desamores, así como de la ocasional obra maestra como Hannah y sus Hermanas o Balas sobre Broadway. Pero parecería que el pozo se ha secado, pues con la llegada de Muero por ti a nuestras salas, Allen presenta otra en una serie de películas mediocres que han plagado su carrera durante los últimos siete años, evidenciando un agotamiento creativo tanto en dirección como guionismo.
Christina Ricci (Monster) y Jason Biggs (Tu primera vez) hacen lo que pueden con el material logrando un par de carcajadas, pero a fin de cuentas no es nada que no hayamos visto antes; la predecible historia de la pareja dispareja, del muchacho neurótico e inseguro y de la vamp neurótica e hiperactiva. Es aún más alarmante la manera en la que Allen ha perdido el fino oído que tenía para los diálogos haciendo que los parlamentos de casi todos los personajes sean estilizados, como sacados de una mala película de los años cincuenta.
Muero por ti, cuenta con la dudosa distinción de al menos ser la menos mala entre las malas películas que ha hecho Allen en este último periodo. Principalmente porque cuenta con una fotografía agradable y porque él ya no actúa en el papel de galán que le venía ridículo, pero quizás ya sea tiempo de que Woody piense en tomarse unas vacaciones para recalibrar sus energías y replantear sus tramas. Unas vacaciones que después de 27 años de trabajo continuo las tiene más que merecidas.
Christina Ricci (Monster) y Jason Biggs (Tu primera vez) hacen lo que pueden con el material logrando un par de carcajadas, pero a fin de cuentas no es nada que no hayamos visto antes; la predecible historia de la pareja dispareja, del muchacho neurótico e inseguro y de la vamp neurótica e hiperactiva. Es aún más alarmante la manera en la que Allen ha perdido el fino oído que tenía para los diálogos haciendo que los parlamentos de casi todos los personajes sean estilizados, como sacados de una mala película de los años cincuenta.
Muero por ti, cuenta con la dudosa distinción de al menos ser la menos mala entre las malas películas que ha hecho Allen en este último periodo. Principalmente porque cuenta con una fotografía agradable y porque él ya no actúa en el papel de galán que le venía ridículo, pero quizás ya sea tiempo de que Woody piense en tomarse unas vacaciones para recalibrar sus energías y replantear sus tramas. Unas vacaciones que después de 27 años de trabajo continuo las tiene más que merecidas.

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