miércoles, mayo 05, 2004

Zapata The Movie

Tenía mucho tiempo de no ver una película tan pero tan pero tan pero tan mala como Zapata. No sólo mala, sino además ridícula, pésimamente actuada, pésimamente dirigida y con un guión pésimo, la trifecta malévola.

Estructuralmente, Zapata es un desastre por contar con un guión de lo más inepto (escrito por su director Alfonso Arau), incapaz de establecer las motivaciones de algo, lo que sea, de lo que ocurre en pantalla, así como de narrar de manera hilada y lógica los eventos de la vida del personaje. Parece como si la base del guión hubiese partido de un resumen de estampitas de primaria sobre la vida Zapata, porque es así de amateur.

Ridículos y deprimentes son también todos los intentos de justificar las acciones del morelense mediante el misticismo indígena que aquí parece sacado de una mala película de ciencia ficción, inclusive copiándose una escena de La guerra de las galaxias. Recurso literario que nos conduce a la pregunta obvia: ¿si Zapata tuvo los poderes sobrenaturales que Arau le atribuye, por qué su “espíritu místico” permitió que se rodara esta mafufada, que es al Zapata real lo que el Taco Bell es a la comida mexicana?

Las actuaciones, salvo la de Jesús Ochoa (espléndido y divertido pese a todo), son uniformemente repugnantes, destacando por supuesto la de Alejandro Fernández, quien con sus ojos asustadizos parece estar pensando en cada escena “Dios santo, espero que no se den cuenta de que no sé actuar”. Sólo se le perdona un poco el hecho de tener la titánica tarea de interpretar un papel tan frankenstoide y esquizofrénico que resulta por partes iguales: el Zapata Latin Lover, el Zapata Gandhi, el Zapata místico, el Zapata jedi, el Zapata Tizoc y el Zapata San Francisco de Asís capaz de hablar con los animales.

En lo personal, he visto pastorelas más entretenidas y creíbles que esta bazofia inepta que provoca risa, y que ni ilumina ni entretiene. Arau dice que esta es la historia tal cual se la contaron los chamanes de Morelos, y uno se pregunta si no habrá recogido, además de leyendas, algún psicotrópico en ese estado, manera única de explicar cómo le salió este producto tan desequilibrado y falso. Llamar a esta película espantosamente ridícula es hacerle un gran favor.