sábado, junio 26, 2004

Fuerza verde

Admito que Shrek I ni me gustó ni me disgustó, fue una película más que vi en televisión, simpática pero hasta ahí, no me reí gran cosa. Si hay algún género cinematográfico en el que la gente difiere es la comedia, pero a mí en lo particular me desagradan las películas cómicas que intentan impartir la gran moraleja al final. En el caso de Shrek I, la malgastada perogrullada de “no juzgar a un libro por su portada”. Shrek 2 hasta cierto punto también tiene una moraleja y es la siguiente: cuidense de los suegros, pues nunca se sabe cuándo uno de ellos pueda contratar a un gato asesino para despacharnos cuando no les caigamos bien. Una mejora inestimable que logra producir una de las películas más chistosas y cómicas del año.

Shrek 2 se libera de todas las cosas que contuvieron a la primera parte: la necesidad de definir a personajes protagónicos, el titubeo entre hacer una comedia para niños o adultos (Shrek 2 es sin lugar a dudas una película más adulta) y por sobretodo una duda evidente sobre la viabilidad de combinar personajes de los cuentos infantiles con un humor al estilo de Los Simpson. La primera parte tenía el defecto de explorar a medias este mundo poblado por Caperucita Roja, los tres cochinitos y el Lobo Feroz, y la secuela felizmente utiliza tantas referencias que inclusive se recomienda verla más de una vez para entenderlas todas.

Shrek 2 reconoce lo que es, una película muy entretenida con una buena historia. Capaz de encantar a su público mostrándole una infinidad de gags a ritmo de metralla, sin tener que entrar en un profundo moralismo que la neutralice. Es el tipo de película que termina por hacer que nos riamos tanto, pero tanto, pero tanto que acabamos respirando el refresco por la nariz en vez de tragarlo por la boca.