La muerte les sienta bien
El quinteto de la muerte es una película que habría preferido ver en televisión. Ahorrarme la vuelta al cine, el precio del estacionamiento, la mala proyección y los interminables comerciales. Y no es que la película esté espantosa, la volvería a ver de nuevo si me dieran la oportunidad, pero en televisión, porque no vale la pena tanto ajetreo. La cinta, sobre un grupo de ineptos asaltantes que le rentan un cuarto a una viejecita, es un divertimento muy menor.
Como muchas otras de las películas de los hermanos Cohen, El quinteto de la muerte es una caricatura de un lugar muy específico, en este caso el sur de Estados Unidos, poblado de personajes exagerados y hasta cierto grados grotescos, que intentan retratar a Estados Unidos de la misma manera que Fellini lo hizo con buena parte de Italia.
La cinta sin embargo, sufre al contar con personajes paródicos falsos que no tienen base en la vida real, y de actores que francamente no logran dar ese salto que nos permita creer que son personajes y no “actores actuando”. Técnica que separa la actuación de Tom Hanks de aquellas de Alec Guinness (Star Wars) y Peter Sellers (Dr. Strangelove) en la cinta original de 1955. Sellers llegó a afirmar que en la vida real él era un caparazón, un hueco para meter cada personaje y Hanks en este caso no parece poder asumir tal sacrificio.
El quinteto de la muerte se sitúa en el último peldaño de los proyectos anteriores de los Cohen los cuales incluyen entre otros: Fargo, El apoderado de Hudsucker y Crueldad innecesaria. Es una película con varias buenas puntadas y momentos entretenidos, pero al final se siente cansada, sin cuajar, demasiado larga para su propio bien y hecha a la carrera.
Como muchas otras de las películas de los hermanos Cohen, El quinteto de la muerte es una caricatura de un lugar muy específico, en este caso el sur de Estados Unidos, poblado de personajes exagerados y hasta cierto grados grotescos, que intentan retratar a Estados Unidos de la misma manera que Fellini lo hizo con buena parte de Italia.
La cinta sin embargo, sufre al contar con personajes paródicos falsos que no tienen base en la vida real, y de actores que francamente no logran dar ese salto que nos permita creer que son personajes y no “actores actuando”. Técnica que separa la actuación de Tom Hanks de aquellas de Alec Guinness (Star Wars) y Peter Sellers (Dr. Strangelove) en la cinta original de 1955. Sellers llegó a afirmar que en la vida real él era un caparazón, un hueco para meter cada personaje y Hanks en este caso no parece poder asumir tal sacrificio.
El quinteto de la muerte se sitúa en el último peldaño de los proyectos anteriores de los Cohen los cuales incluyen entre otros: Fargo, El apoderado de Hudsucker y Crueldad innecesaria. Es una película con varias buenas puntadas y momentos entretenidos, pero al final se siente cansada, sin cuajar, demasiado larga para su propio bien y hecha a la carrera.

<< Home