lunes 3 de marzo de 2008

Bárbara Coppel... por alguna razón...

Estoy con mis papás viajando por una carretera un tanto empinada. Recuerda mucho al tipo de carreteras boscosas que hay entre la Ciudad de México y Cuernavaca. Desde el asiento de atrás de la miniván miro el paisaje, los bosques verdes, etc., y de repente veo a Bárbara Coppel, una antigua y distante compañera de preparatoria pedaleando a un lado, en una de esas bicicletas deportivas con llantas muy angostas.

En el momento en el que nos detenemos para ponerle gasolina a la camioneta, yo me bajo, encuentro una bicicleta y me pongo a pedalear.