sábado 10 de noviembre de 2007

Pesadilla con lluvia

Soñé que llovía... a cántaros. Tenía el mismo trabajo que ahora tengo, pero vivía solo, con mi mamá, en Monterrey. Terminábamos de cenar cuando me dí cuenta que al día siguiente tenía una clase ara la cual no había hecho la taréa. La casa estaba muy, muy oscura, con esa textura ocre de 1984.

Me entró la desesperación ¿Por qué tenía que seguir estudiando si ya tenía un buen trabajo? Maldita carrera interminable. ¿Cuanto me faltá, un semestre? Mi mamá me volteó a ver: "No, acuerdate que tu carrera la cambiaron a diez semestres, te faltan dos". En ese instante contemplo el horror de una carrera que no se termina.

"¿Y si te vas a McAllen (en Texas) de intercambio?" Me pregunta mi mamá. "Eso de qué serviría" le digo yo muy ansioso.

La oscuridad cubre la noche y nos vamos a acostar. Tengo ganas de orinar y no hay baños. Salgo de la casa. El mundo de afuera es un enorme jardón Oxfordiano, verde oscuro, lleno de colinitas y pequeños monumentos con columnas griegas. Está lloviendo menos, pero el agua se ha encharcado en el jardín.

Corro a varios puntos donde se hay baños. En el camino me encuentro a figuras espectrales caminando sin rumbo. ¿Son robots humanoides? ¿O un grupo de espectadores de golf extraviados?

Cuando relampaguéa puedo ver a los grupúsculos de gente por la pradera.

Llego a un pequeño bungalow donde sé hay baños. La verdad ya hasta se me quitaron las ganas. Una muchacha, una gringa güera me hace una pregunta. Me parece bonita y me debato si debo de besarla, pero para ese momento me doy cuenta que el lugar a donde iba ir a orinar esta cerrado con candado.

Me regreso por los largos pasadizos de piedra y paso hasta mi cuarto. Abro la puerta y me encuentro en un hotel. Debajo de una cúpula, entre los sofás rojos del bar. Veo a mi papá.

"¿Tuviste suerte?" me pregunta. Está vestido como cuando vamos de viaje a Europa, jeans, camisa roja y chamarra café. "No" le digo "todos los baños estan super ocupados".

Mi papá se va al otro extermo del restaurante, yo me arrimo al baño, y desde la entrada veo un mingitorio libre. Tranquilamente camino hacia él, pero me impiden el paso tres franceces que argumentan en francés que ellos estaban primero. Yo empiezo a dudar si lo que dicen es cierto pero igual me quedo inmovil. Entonces queda libre el mingitorio de mi derecha y los franceces me sugieren que lo use mejor. Lo examino y veo que está colocado un poco más abajo que el mio. "Bueno" digo dudándole.

Orino, hablando con los franceces en una mezcla de las cinco o seis palabras que me sé en francés y en español. Salgo del excusado y le digo a mi papá que el bño está libre. Me levanto, y me tardo unos minutos en procesar que el horror de estar en la universidad era solo una pesadilla...

Etiquetas: , , ,