Sueños de 8 Bits

A mediados de este año tuve la oportunidad de lanzarme a Nueva York con el único y expreso propósito de visitar la Whitney Biennial, una exposición que el Whitney Museum organiza cada dos años para mostrar lo mejor del arte moderno de Estados Unidos.
Fué una exposición magnífica, e inclusive los periódicos neoyorkinos como el Village Voice que se deleitan en criticar lo mal que se organizan esos eventos (haganse de cuenta la cobertura previa a Atenas 2004) unanimamente la calificaron como la mejor en muchos años.
Yo quedé inmensamente satisfecho de haber ido pues esas exposiciones si algo hacen es revolverte la cabeza y darte nuevas ideas y maneras de ver y sentir. Una persona que entra a una exposición de ese tamaño y calidad, si le pone algo de esfuerzo nunca será la misma que la que sale, así que bien vale el gasto.

De todos los artistas que expusieron creo que mi favorito fué Cory Arcangel quien utiliza videojuegos hackeados de Atari y Nintendo en instalaciones y presentaciones musicales. Me atrajo además el hecho de que una persona de mi misma edad ya estuviera exhibiendo en una exposición tan importante como esa.
La instalación en este caso era un cartucho de Super Mario Brothers que había sido alterado para eliminar todos los objetos excepto una serie de nubes blancas y un fondo azul. El juego era proyectado sobre una pared en un cuarto cerrado mientras dulces notas de la típica música primitiva de Nintendo fluía de los altavoces.

Una idea muy simple creo yo y hasta cierto punto incomprensible para alguien que no sea de la generación que creció con las consolas de Atari a X-Box. Porque lo que Arcangel logra despertar en esa pieza, son los perversos y evocadores cielos azules de nuestra juventud. Sí Turner y Gainsborough pintaban los paisajes que les tocaron vivir, Arcangel hace lo mismo. Y lo alenta y simplifica permitíendonos revivir la tranquilidad de la formas que los viejos juegos ofrecían, formas que los nuevos panoramas de silicón son incapaces de producir.
El trabajo de Arcangel además tiene un aspecto que disfruto mucho en varios artistas contemporáneos, el retomar y examinar los productos culturales del pasado y nuestras reacciones a él, mediante la transformación – desprendiendo sus conotaciones comerciales y su contexto original.
A principios de año leí por azar Lucky Wander Boy, una novela sobre un muchacho obsesionado con los videojuegos de su infancia, que trata temas similares. ¿En qué momento la nostalgia, se convierte en necrofilia? Se las recomiendo a los interesados por el tema.
Liga: Sitio oficial de Cory Arcangel, donde se pueden bajar los roms y mp3 de sus instalaciones