Nunca me abandones
Algo me pasa con los libros de Kazuo Ishiguro que me los zampo en dos patadas. Soy un lector bastante lento, pero con Ishiguro siento que sus textos se me escurren como agua de las manos. Hace cinco años compré The Remains of the Day (Lo que queda del día, Anagrama) en Bookends, una tienda de Charing Cross en Londres donde venden libros rebajados, especialmente de Faber & Faber que es por mucho mi editorial favorita. La leí en un jardincito en Oxford a lo largo de tres días, absorto y encantado.
La leí encantado pero me he de haber olvidado del asunto porque a Ishiguro le perdí la pista y el entusiasmo. Después compré When We Where Orphans pero nunca me digné a leerla. Ahora me arrepiento porque me doy cuenta que me pasé cinco años sin el placer de apreciarlo. Lo retomo con otra lectura que me tomó en leer lo mismo que Lo que queda del día, tres días, se llama Never Let Me Go.

Este libro ha sido para mi una de las lecturas contemporáneas más sorprendentes de mi vida. Es el tipo de libros que uno se imagina que deben de existir, y que cuando los encuentras satisfacen todas las expectativas y plantean unas nuevas … ese sería un buen ensayo: “El lector como junky”.
La sinopsis mínima (salten al siguiente párrafo si no quieren saber) Trata de la vida en un peculiar internado inglés en la década de los noventa, cuyos alumnos son clones creados para servir como donadores de órganos vivientes al cumplir cierta edad.
Es una curiosa novela de ciencia ficción sin la ciencia ficción (no hay carros voladores ni nada por el estilo), que explora una fantasía distópica que sirve como una metáfora de la vida moderna, más que como una predicción del futuro.
Lo más asombroso de la novela es el hecho de que construye una realidad a base de eufemismos y de dobles sentidos, que transmiten hechos espantosos de una forma anestesiada pero efectiva. Utiliza la frase “ya no está con nosotros” en vez de “se murió” por ejemplo. De tal forma que los horrores de la trama no nos llegan todos de un jalón, sino que los vamos absorbiendo poco a poquito en delgadas tiras, hasta sentir en las últimas páginas esa presión tremenda que se ha ido acumulando a lo largo de todo el libro. En Never Let Me Go la forma es fondo, porque esta represión del lenguaje, es un espejo de la represión de la realidad que opera en la vida de los personajes. Me impresionó mucho porque este estilo bien podría haber convertido a la novela en un objeto estéril seco sin vida, y sin embargo es de los libros más emocionales que recuerdo haber leído en mucho tiempo.
Una pequeña teoría mía es que las películas son vehículos emocionales y los libros vehículos intelectuales. Y que los grandes maestros en ambas disciplinas, son aquellos que pueden combinar ambas tendencias de su medio para crear obras emocionales e intelectuales. Ishiguro es uno de ellos.

La traducción al español la va a publicar Anagrama, con el título Nunca me abandones.
Totalmente de acuerdo…y qué bien contado
Este es un libro maravilloso. Invito a los que opinen de él que no comenten nada acerca del papel que van a jugar los personajes del libro. Es como leer la crítica de una película escrita por alguien que en realidad cuenta su argmento.
Creo que es importante que el lector se entere de lo que va ocurriendo por sí mismo, sin que medie un conocimiento previo del fondo del tema. De este modo uno se va metiendo de a poco en el asunto que es, sin duda, muy doloroso a pesar de la delicadeza extrema que utiliza Ishaguro en el relato.
Una verdadera joya.
Cuando intentas explicar la trama de esta obra, es imposible hacerlo sin el comentario que por obligación ha de ir acompañado a la sinopsis: no es un libro de ciencia-ficción, es mucho más que eso, es íntimo, es cercano, es una enorme y sensible respuesta a esas preguntas que surgen cuando pensamos en la posibilidad de la tecnología del ser humano diera pie a lo relatado en el libro. Y es aquí donde la sabiduria del autor de “Los inconsolables” se hace más patente ya que el libro es una enorme respuesta planteada de la manera más sugerente y sencilla posible: como si la pregunta jamás debiera hacerse, ya que la vida, la infancia y la corta juventud de su protagonista son no solo una delicia narrativa, si no un alegato a favor de la vida, contrario a cualquier intento de definición de un ser vivo como carente o no del concepto judeo-cristiano de alma.
Que maravilloso libro de ciencia-realidad.Que delicadeza, que naturalidad en la exposición de tan crueles destinos y que inteligencia la de Ishiguro de abordar una cuestión a traves de una lupa de tantos aumentos que solo muestra el corazon de un puñado de un puñado de seres vivos.Sea cual sea su origen.
El libro me ha atrapado pero, tambien, me ha dejado un regusto amargo. No exactamente por la situacion que describen sino por la actitud de sus protagonistas. No dejo de pensar ¿por que no se rebelan o huyen o lo que sea? ¿por que se conforman asi a ese destino? Eso pienso yo, es lo que mas altera de la novela.