Una defensa de la imaginación
Tenía mucho tiempo de no ver Las aventuras del Barón Munchausen, y ayer que la vi me pareció mejor que nunca. Es una de esas películas cuyas imágenes no se parecen a las de ninguna otra cinta, y cuyas ideas funcionan tanto para niños (yo la vi impactado la primera vez cuando tenía 11 años) como para adultos. Como todas las películas de Gilliam, Munchausen es una defensa a ultranza de la imaginación, sobre el aparato burocrático racional que nos imponemos a nosotros mismos. Es un manifiesto subversivo en pro de las pasiones y en contra de la lógica ciega. De cierta manera es su Quijote.
El inicio de la película es brillante en su sencillez y tono, pues de cierta forma encapsula las dicotomías que se presentan en la cinta - además de ser muy chistoso:

"Finales del siglo XVIII"

"La edad de la razón"

"Miércoles"
Etiquetas: cinefilia



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