Poeta Ciego

Poeta Ciego
Mario Bellatin
Tusquets
Recomendado por Pablo B., en el fin de semana me leí en dos patada Poeta Ciego de Mario Bellatin (hubiera sido una patada si hubiera tenido más tiempo). Es una de esas novelas que sorprenden completamente por lo inesperado de su estilo, y que contiene uno de los elementos principales que toda buena literatura debe tener: es adictiva al grado de obsesionar.
El estilo ha sido calificado como minimalista y sobrio, aunque me parece que más que nada es depurado y controlado. Una progresión de oraciones claras y sin adjetivos que van construyendo una realidad emocional a base de la acumulación de elementos geométricos uno sobre otro. De tal forma que lo que sentimos en la novela no se da de golpe, sino que se va presentando gradualmente a medida que todas las piezas del juego comienzan a embonar unas con otras.
Leer Poeta Ciego se siente como estar en una cabina acústica. Todos los detalles se magnifican, y toda la concentración se afoca en un solo punto: la oración meticulosamente armada. Permitiendo que al no contar con externalidades ni agregados de sobra, los detalles que en otra novela se hubieran perdido como enunciados inocuos sin importancia, aquí cobren una cualidad inexplicablemente melancólica y expresiva:
En aquel patio se instaló un sofá rojo que los días de lluvia la Profesora Virginia debía proteger cubriéndolo con un trozo de plástico transparente conseguido en una tienda del centro de la ciudad.Con la humedad y el cambio de temperatura, a cada paso las plantas de los pies se pegaban en la superficie del piso.
Temo un poco revelar la trama de la novela porque siento que cualquier sinopsis la arruina un poco (inclusive el breve esbozo que trae en la contraportada la malinterpreta). Pero es suficiente saber que se trata de la formación de un culto religioso y de su líder. Aunque claro esto es como decir que Lolita se trata de la relación entre un pederasta y su víctima. Dado el tema uno puede imaginarse todo tipo de descripciones escabrosas y detalles desagradables, pero como lo mencioné antes, Bellatín no está buscando el shock morboso del instante sino el acumulado de todos los elementos. Es por eso que quizás toda sinópsis (a menos de que contenga toda la novela) se siente inútil y de sobra.