martes, diciembre 19, 2006

¡Tu ya puedes ser la persona del año!


Pregunta: ¿Dado que la revista TIME nos nombró a todos nosotros como "persona del año" (porque a través de YouTube y los blogs y Wikipedia y esas cosas creamos nuestra propia información según esto), lo podemos incluír en el currículum?
Patricio López
Premios y distinciones
* Primer Premio de Declamación Instituto Regiomontano 1985
* Persona del Año 2006, Revista TIME

3 Comments:

At 7:44 PM, Blogger Marcos Carrasco said...

Yo no necesitaba la validación de TIME, pero siempre es bonito contar con algo que puedas mostrar a los demás.

 
At 9:16 PM, Blogger Roberto A Juarez-Garza said...

En el Colegio Regiomontano no contábamos con ese galardón al mejor declamador. Pero había otros.

 
At 9:40 PM, Blogger patricio lopez said...

¡Pues algo de declamación me gané porque tengo hasta fotos! Puede que estuviste en el otro Regio.

Lo único que me acuerdo del texto que vociferé es que comenzaba con el nombre "Marciano" y trataba sobre los mártires cristianos devorados en el Circo Romano.

... mira, no sabía que habías estudiado en el Regio ...

...Y holey craptácular... gracias a la red acabo de encontrar el poema que declamé...

MARCIANO
por Felipe Guerra Castro

Mal cerradas las heridas
que recibió ayer mismo en el tormento,
presentóse en la arena sostenido
por dos esclavos, vacilante y trémulo.
Causó impresión profunda su presencia,
-¡Muera el cristiano, el incendiario, el pérfido!-
gritó la multitud con un rugido
por lo terrible semejante al trueno.
Como si aquel insulto hubiera dado
vida de pronto y fuerzas al enfermo,
Marciano al escucharlo, irguióse altivo,
alzó la frente, contempló la turba,
libróse del brazo de los siervos,
y con raro vigor, firme y sereno,
cruzando solo la sangrienta arena,
llegó al pie mismo del estrado regio.
Puede decirse que el valor de un hombre
a más de ochenta mil impuso miedo,
porque la turba, al avanzar Marciano,
como asustada de él guardó silencio.
Llegaron a todas partes sus palabras
que resonaron en el circo entero:
César -le dijo- miente quien afirma
que a Roma he sido yo quien prendió fuego;
si eso me hace morir, muero inocente
y lo juro ante Dios que me está oyendo;
pero si mi delito es ser cristiano
haces bien en matarme, porque es cierto.
Creo en Jesús y practico su doctrina,
y la prueba mejor de que en EL creo
es que en lugar de odiarte ¡te perdono!
y al morir por mi fe, muero tranquilo.
Acabó su discurso al mismo tiempo
que un fiero león saltaba por el circo,
su rizada melena sacudiendo;
avanzaron los dos, uno hacia el otro;
él, cruzados los brazos sobre el pecho;
la fiera, echando fuego por los ojos
y la ancha boca con delicia abriendo.
Llegaron a encontrarse frente a frente
se miraron los dos, y hubo un momento
en que el león parecía,
cual si en presencia de hombre tan sereno,
pavor sintiera el valeroso bruto
de atacarlo mirándolo indefenso.
Duró la escena muda largo rato;
pero al cabo del hijo del desierto
venció la fuerza, lanzó un rugido,
se arrastró dando vueltas por el suelo
y de un salto cayó sobre su víctima.
En estrenduoso aplauso rompió el pueblo,
brilló la sangre, se empapó la arena
y aún en la lucha de furor tremendo,
Marciano, con un grito de agonía,
¡te perdono Nerón! - dijo de nuevo.
Aquel grito fue el último; la zarpa
del feroz animal cortó su aliento;
y así acabó la lucha al poco rato.
Ya no quedaba más de todo aquello
que unos ropajes rotos y esparcidos
sobre un cuerpo también roto y deshecho,
una fiera bebiendo sangre humana
y una plebe frenética aplaudiendo.

 

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