Es curioso que varias celebraciones cristianas relacionadas con el martirio y la muerte, sean representadas con símbolos totalmente benignos. El día de los santos inocentes, con bromas; la pasión de Cristo con huevos rellenos de confetti y conejos; la ejecución de San Valentín con corazones y dulces. La explicación ha de ser en parte, que en esos días las civilizaciones paganas festejaban otras cosas: las Lupercales el 15 de Febrero y el solsticio de primavera en Pascua por ejemplo. Aunque lo de los santos inocentes, seguramente ha de salir de la imaginación febril de algún español macabro, a quién le ha de haber hecho mucha gracia que “una inocentada” fuera sinónimo de una broma.