Noticias del Terremoto II: Réplicas y Arreola
Volvió a temblar. La tierra volvió a decidir acomodarse. La cuerda de la persiana se hace hacia un lado y hacia el otro, y yo con la adrenalina no me puedo dormir.
Cuando era chico mi mamá nos ponía una grabación de Juan José Arreola que tengo particularmente tatuada en la cabeza. La verdad es que el señor leía sus textos con mucho entusiasmo y aún ahora, casi veinte años después, me acuerdo de su entonación como si no huberan pasado cinco minutos. Me acuerdo muy bien que empezaba:
Yo, señores, soy de Zapotlán el Grande. Un pueblo que tan grande nos lo hicieron Ciudad Guzmán hace cien años. Pero nosotros seguimos siendo tan pueblo que todavía le decimos Zapotlán.Yo que de niño no tenía ni idea dónde se encontraba Ciudad Guzmán, siempre me la imaginaba como una ciudad un tanto mítica. Y bueno, todo esto viene al caso porque hay otro fragmento de "La feria" de Arreola que recordé en este segundo embiste:
- ¡Jaque al rey!
- Óigame don Epifanio, se me hace que está temblando...
- Yo le dije jaque. Usted muévase, y luego vemos si está temblando o no...
¿Quién empuja la puerta? ¿Quién golpea en todos los vidrios como una lluvia seca? Tengo vértigo... ¡Santo Dios! Está temblando, está temblando... ¡Está temblando! Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal... ¡Me lleva la chingada, está temblando! La campana mayor está de aquí para allá, de aquí para allá, ¡ya va a dar el golpe, ya va a dar el golpe! !Si la campana mayor se toca sola se acaba el mundo! Urbano se agarra de la cuerda y se levanta del suelo todavía borracho y atarantado, se cuelga del badajo vuelto loco del susto, allá arriba del campanario, y piensa que va volando por encima del pueblo, colgado de la cola del diablo... Glorifica mi alma al Señor y mi espíritu se llena de gozo... Las macetas de los patios bailan en sus columnas de barro y caen que no caen, los rodetes de humedad van quedando fuera de su lugar, las botellas chocan unas con otras en sus anaqueles, los árboles del jardín y del parque se mueven sin viento, aúlla, oh puerta; clama oh ciudad; disuelta estás tú, filistea... El agua chapotea en las pilas de los lavaderos y en las atarjeas del ganado, las olas de la laguna, unas vienen y otras van, las vacas doblan las rodillas y los perros y los gatos corren, aúllan de aquí para allá, nadie sabe qué hacer...
- Yo le dije jaque al rey, no se tape con el alfil, porque lo mato... Y los montes se desmoronarán y caerán las rocas y todos los muros se vendrán al suelo...
Etiquetas: Movimientos telúricos



1 Comments:
Muy oportuno, lástima que no puedo responder a ritmo de Chico Ché y La Crisis (¿Dónde te agarró el temblor?), porque no lo sentí, me hallaba en los brazos de Morfeo.
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