Los murmullos de la tierra

En este preciso momento, exactamente ahora que lees esto, dos sondas espaciales están a 15,440,000,000 km de distancia del sol, lejos de toda influencia de su gravedad. Para efectos prácticos de definición, estas cápsulas del tamaño del un Volkswaggen (operando con 420 wats de potencia, osea como cuatro focos), ya dejaron nuestro sistema solar y se sitúan junto con las sondas Pioneer, como los objetos humanos más alejados de nuestra tierra.
El Voyager 1 que el día de hoy cumple 30 años de su lanzamiento, carga consigo un disco de oro que trae grabados: imágenes del planeta tierra, saludos en 55 idiomas, y música... 27 piezas. Desde Bach hasta Johnny B. Goode, desde los cantos de los pigmeos de Senegal, hasta el son jarocho "El cascabel", como un mensaje en una botella que se espera, algún día alguien pueda apreciar. Creo que después de las misiones a la luna, este fue el proyecto más poético que emprendió la NASA, y parte de la "magia" que les ha faltado ha sido no poder superar este proyecto.
Tres anécdotas:
1. Una de las canciones del disco es "Dark Was The Night, Cold Was The Ground" de Blind Willie Johnson, la cual hasta hace un par de semanas yo desconocía. En el momento en la que la escuché, supe que tenía que oír más de este señor. Simplemente se me enchinó la piel. Fue como escuchar un fantasma cantar la historia de otros fantasmas. Fue como oír y viajar a través de la historia de los negros en los Estados Unidos, hasta el puerto donde llegaron como esclavos, hacia atrás, por el espantoso viaje en altamar que tuvieron que sufrir encadenados, hasta su pueblo original en Africa, hasta una mañana en la que se levantaron a ver los primeros rayos del sol. Bueno pues la historia de Blind Willie Johnson es igual de trágica: Su madrastra lo dejó ciego a corta edad, al aventarle lejía sobre sus ojos, su carrera musical nunca progresó, y a los 48 años su casa se quemó hasta lo cimientos. Finalmente murió de pulmonía, al quedarse expuesto a los elementos. Bueno pues Blind Willie Johnson, miseria humana en vida, nos va a sobrevivir a todos en ese disco de oro que nos representa.
2. El cerebro detrás del disco interestelar fue el astrónomo Carl Sagan, quien contaba con Ann Druyan, una joven científica de 28 años, como su asistente. En el proceso de elaborar toda la documentación para la sonda, Druyan se dio cuenta de que había quedado profundamente enamorada de Sagan, casi al mismo tiempo Carl en otra parte de los Estados Unidos, se dio cuenta de que había quedado profundamente enamorado de Druyan.
Los científicos se hablaron por teléfono:
- ¿Y si nos casamos? - le dijo Druyan a Sagan.
- ¿En serio? - preguntó Sagan, pues en ese momento si siquiera se habían besado.
Poco tiempo después de terminado el proyecto se casaron y se mantuvieron unidos hasta la muerte de Sagan en 1996.
Pero la historia no acaba ahí, tiene un final todavía más romántico. Druyan dice que en el momento en el que más enamorada estaba de Carl Sagan, ella se hizo un electroencefalograma para registrar la actividad de su cerebro e incluirlo en el disco. Así que si dentro de millones de años, una inteligencia extraterrestre logra decodificar las señales, y logra recrear lo que Ann Druyan estaba pensando, tendrán un registro preciso del sentimiento de enamoramiento de un ser humano por otro.
3. Una de las canciones que intentaron incluir en el disco fue Here Comes the Sun del album Abbey Road de Los Beatles, pero algún burócrata de poca inteligencia de la compañía EMI se negó a ceder los derechos, no fuera ser que algún alienígena se pirateara la canción.
Las canciones del disco de Voyager # Wikipedia
Imagenes extraídas de las sondas Voyager # WIRED
Etiquetas: nasa



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