Luciano Pavarotti 1935-2007
"Los mejores del mundo", a veces sufren el mismo problema que "los peores del mundo". La gente da por sentado que "es lo mejor del mundo" y ya nadie los pela. Como la Mona Lisa es "el mejor cuadro del mundo", la mayoría de los turistas que van al Louvre ya no la ven, solo se paran frente a ella para tomarse la foto. Igual pasa con Juan Rulfo por ejemplo, se nos taladra tanto que es uno de los principales autores Mexicanos, que ya nadie lo lee (y relee) seriamente. Se vuelven 'comodities'. Lo mismo le ha pasado a Luciano Pavarotti, un tenor que no solo lo proclamaron como "el mejor del mundo" abandonándolo a su suerte (y a su ego), si no que además lo hicieron en los noventa, cuando su voz ya no estaba en sus mejores momentos. Por esta razón mi generación, que creció con el Pavarotti de los Tres Tenores y de Miss Sarajevo, desconoce por completo la gloria que es el Pavarotti de los setenta, pues no hay necesidad de buscar esas grabaciones, "se da por sentado que han de ser obras maestras" y ¿quién necesita una obra maestra más en su cabeza?
Es una lástima, pues al ver y escuchar a este Pavarotti, uno se ve confrontado por una fuerza que aún sorprende. Por un hombre de absoluta vitalidad, carisma y alegría; además de por un revolucionario, con una técnica y una coloración radicalmente distinta a la de sus predecesores (vease Tito Gobi por ejemplo).
Si nunca te ha llamado la atención la ópera, y la voz de Pavarotti la consideras una más de entre tantas obras maestras, te recomiendo ampliamente el devede de La bohème dirigido por James Levine. Si no se te salen las lágrimas en el dueto entre Rodolfo y Mimí en el primer acto, preguntate seriamente si no serás un replicante.
Adendum: ¿Habrá alguna forma de que en los obituarios televisivos eviten poner Nessun Dorma?, digo comenzando por la incongruencia de que la letra de la canción dice literalmente "¡Que nadie duerma!", pero también porque es un enorme cliché que perpetua lo que ya vengo diciendo. Es Pavarotti como un producto mercadológico más. Es como cuando Frank Sinatra se murió y todo el mundo puso My Way, inclusive cuando el mismo Sinatra ya había dicho que no le parecía tan buena canción. Si por mi fuera yo lo despedía con el aria del clip de YouTube que puse en este post:
¡Qué manita tan fría!
Déjeme que se la caldee.
Buscar, ¿qué importa?
En la oscuridad nada se encuentra.
Aunque, por fortuna,
es una noche de luna,
y, aquí, la luna la tenemos cerca.
(Mimí intenta liberar su mano)
Espere, señorita,
le diré en dos palabras quién soy,
qué hago, cómo vivo.
¿Quiere?
(Mimí calla. Rodolfo suelta la mano
de Mimí, Quien, yendo hacia atrás,
encuentra una silla sobre la que se
deja caer ,abatida por la emoción)
¿Quién soy?...Soy un poeta.
¿A qué me dedico?...Escribo.
Y, ¿cómo vivo?...Vivo.
Aun en mi pobreza despilfarro,
como un gran señor,
rimas e himnos de amor.
En sueños y en quimeras
y en castillos en el aire
tengo el alma millonaria.
Y ahora, del cofre de mis tesoros
me roban todas las joyas
dos ladrones: Esos bellos ojos
que han entrado con usted,
y, mis sueños de siempre,
mis bellos sueños,
veo evaporarse!
Pero no importa que me los roben
pues han hecho renacer en mí
una dulce esperanza.
Ahora que me conoce,
hable usted; vamos, hable.
¿Quién es?
¿Le apetece decírmelo?
Opera Chic # el blog obligado de noticias de ópera tiene más reflexiones sobre la muerte de Pavarotti.
Etiquetas: Esquelas



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