Llevo como cuatro horas con esta canción del musicar Oliver! pegada en la cabeza:
Creo que en particular me llama la atención la disonancia cognoscitiva de la canción. Porque por un lado es una celebración del placer sensual de la comida (food, glorious food), cantado con bastante entusiasmo, y con una tonadita muy pegajosa, pero por otro lado es una canción cantada por niños medio muertos de hambre.
Factoide 1: La crítica Pauline Kael decía que Oliver! era de las pocas obras de teatro musicales que ella había visto, que superabal al original en cine.
Este clip también me puso a pensar en otra escena de disonancia digestiva en “La quimera de oro” (1925) de Chaplin, donde mucho del humor proviene precisamente de situaciones donde los protagonistas estan al borde de la inanición:
Factoide 2: “La quimera de oro”, fue la película más taquillera del cine mudo.
Muchos de los cómicos del cine mudo, utilizaban el hambre como un recurso característico de sus personajes (Harold Lloyd en “El hombre Mosca (1923) es otro ejemplo), muy probablemente porque el cine era un medio proletario, y las personas que veían esas películas se identificaban con el ingenio de los personajes para alimentarse. Sin embargo cuando llega el cine sonoro en los treinta, y el medio se convierte en un pasatiempo de la clase media, esta temática prácticamente desaparece, aún en el cine de los años de la gran depresión.