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Marfa es un extraño pueblito al oeste de Texas, cuya población y fuente de actividad económica, es una colonia de artistas plásticos y escritores, que llegó ahí a comienzos de los años 70. La ciudad se distingue por sus instalaciones al aire libre, como esta escultura de una tienda Prada en medio de la carretera:


Prada Marfa
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Ademas de por sus numerosas galerías, cines, y espacios artísticos, Marfa es famosa por ser la locación de tres películas importantes: “Giant”, la última película de James Dean, “No Country for Old Men” y “There Will Be Blood”.


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Marfa TX # Wikipedia
Prada, Marfa # Fotos en Flickr

La ciudad y los perros

La estatua del héroe

El lunes pasado estuve un par de horas en Lima, y en vez de esperar en el aeropuerto, decidí lanzarme a visitar el Colegio Militar Leoncio Prado, escenario de “La ciudad y los perros”, la primera novela de Mario Vargas LLosa.

La escuela está en una zona conocida como el Callao. Un pueblo de rudos pescadores con bastante mala fama, según lo que me contó mi taxista. Cruzando por sus calles nos encontramos con pandilleros, travestís y prostitutas, antes de enfrentarnos con el impresionante y siniestro búnker de concreto que es la escuela.

Mi intención original era simplemente asomarme y dar la vuelta. Tomarle fotos a los muros y nada más. Pero al llegar a la entrada principal, mi animado taxista bastante complacido por mis comentarios sobre la maravilla que es el Perú, logró gestionar con el sargento que cuidaba la entrada para que me dejara asomarme.

“El joven es mexicano, amante de la obra de Vargas Llosa” le dijo.

No muy convencido, el sargento me permitió llegar hasta la estatua “del héroe” y ojear por las imponentes avenidas de la ciudadela. Tras tomar las fotos de reconocimiento, no me pude aguantar las ganas de pedir una foto junto a los cadetes de la guardia.

Con los cadetes del Leoncio Prado

Colegio Militar Leoncio Prado # Album completo en Flickr

El Potrero Chico en el NYT

El New York Times en su edición del domingo trae un artículo sobre el turismo de aventura en México, el cual incluye a Potrero Chico en Nuevo León:

ROCK CLIMBING: EL POTRERO CHICO 

About an hour northwest of Monterrey, a craggy limestone outcrop named El Potrero Chico has been quietly attracting rock climbers from around the world. What makes the area unusual is the sheer variety of the 600-plus bolted routes — in which permanent artificial anchors are embedded in the rock — all within easy access of a campground and lodge at the base of the rock.

The icing on the cake? You won’t have to share. The crowd typically tops out at 50 or 60 people, mostly a mix of Americans and Canadians and some Europeans; on many days, you’ll probably encounter just a handful of other climbers.

Artículo Completo #
Potrero Chico en Post-Hiponótico #

Post-hipnótico, de nuevo hipnótico

1. Post-hipnótico después de un pequeño “break” de navidad regresa más hipnótico que nunca.

2. De vacaciones fuí a escalar a un lugar que se llama Potrero Chico en el estado de Nuevo León. Es de esas cosas muy extrañas que nadie en Monterrey (la capital del estado) parece conocer, pero que es internacionalmente reconocido como un lugar excepcional para trepar – se le compara con España y el sur de Francia.

En un conteo informal calculamos que en esta temporada había por lo menos trescientas personas escalando, de las cuales menos del 20% eran mexicanos. Todo esto sin publicidad, señalamientos adecuados o estrategia turística aparente.

Más fotos de Potrero Chico # en Flickr

Información sobre Potrero en rockclimbing.com, xpmexico y wikipedia.

Cosas que aprendí gracias a Wikipedia

Shibam es una ciudad en Yemen cuyos habitantes viven dentro de 500 edificios de entre 5 a 9 pisos de altura. Estos “rascacielos” primitivos estan hechos de ladrillos de lodo, y tienen alrededor de 500 años de antigüedad.

Shibam # Wikipedia

Nikola Smolenski, ha calculado que si se imprimiera toda la Wikipedia en inglés en papel, esta ocuparía alrededor de 750 volúmenes de 5 cm de espesor c/u.

Size of English Wikipedia # Wikipedia

ESB 8 AM

A las ocho de la tarde, el Empire State Building, el edificio más alto de Nueva York, es como cualquier atracción turística masiva. Lleno de visitantes hasta el queque, ruidoso, desgastante, e incómodo. Atravesar por los cuatro pasillos de su mirador, es como cambiar de lugar dentro de una lata de sardinas. Hacer la fila para subir se convierte en una especie de Disneylandia.

A las ocho de la mañana sin embargo, la hora en la que abren, el lugar logra una especie de trasendencia.

El miércoles pasado como última actividad en la ciudad subí el edificio a las ocho en busca quizás de un momento poético. Sí, a veces soy medio cursi. Eramos quizás unas quince personas. El silencio era tan absoluto, que lo único que se escuchaba era el movimiento del viento, y algunos carros a lo lejos. El edificio se convertía en el escenario de una película. En el final de An Affair to Remember (¿dónde te quedaste mi Deborah Kerr?). El sol recorría el río a lo lejos, y la bruma iba arropando a la ciudad lentamente.

Aquí están las fotos #

Varias cosas extrañamente autobiográficas e indulgentes sobre la nostalgia, los recuerdos y Monterrey

La nostalgia ¿es mayor cuando los recuerdos son más vagos? Ando de vuelta en Monterrey para la boda de unos amigos, dando vueltas en el carro, recorriendo lugares por los que pasé mucho tiempo alguna vez: mi segunda casa, el terreno a donde iba a los Scouts, varios parques, etc. Muy extraño.

Tengo una relación de amor-odio-fascinación con Monterrey. Cada vez menos odio, o al menos un odio con “o” minúscula. Tuve el problema de nacer obsesivo-compulsivo en una ciudad donde los obsesivo-compulsivos son mal vistos. O al menos son mal vistos si no cuidan las formas externas. Si no siguen un código de externalidades que yo no aprendí a leer hasta que ya fue demasiado tarde. Una situación que a la larga me llevó a adoptar la filosofía de Groucho Marx (y Woody Allen), de no querer pertenecer a ningún club que me tuviera a mi por miembro, y menos si este era algún club de Monterrey.

Lo curioso es que con el tiempo uno se da cuenta de que necesariamente uno tiene que pertenecer a alguna parte. Que el cosmopolitanismo y vivir de una maleta esta muy bien y lo que quieras, pero que, como escribió Alexis de Tocqueville: el origen es identidad.

Así es que con 1/3 de mi vida vivida, me encuentro preguntando si ultimadamente siempre habrá un hilo en esta ciudad que me defina para siempre. Un hilo invisible que habrá que investigar y ultimadamente aceptar. Porque por más bello que sea mi querido Coyoacán, de cuando en cuando me llega este sentimiento de deja vú en inverso (¿anaja vú?) que me deja tremendamente desconcertado y paranoico: la sensación de que nunca he estado en el lugar en el que estoy.

Pero de regreso a lo de la nostalgia. Una de las cosas que noto estando aquí es que entre más antiguos los recuerdos, más los atesora uno. No es que el pasado reciente carezca de emociones – inclusive hay algunos de esos lugares que francamente les saco la vuelta. Pero me llama mucho la atención que pasar por la casa en la que viví casi toda mi infancia, no sea ni la mitad de significativo, de lo que es llegar a la casa donde pasé los (escasos) tres primeros años de mi vida.

Curiosamente mi mamá es igual. Una tía abuela también. Mi abuela también. Cuando hablan de sus casas y de sus recuerdos. Los más vívidos son los de los primeros tres a cinco años de su vida. Sin proponérselo, sus diálogos más elocuentes y evocadores son de ese momento de la infancia. Quizás el más sensorial y menos cronológico. Es muy curioso. Hablan de la gallina del jardín, del corte de pelo, del ocre del paisaje, de cosas que aparentemente sería imposible acordarse en esa edad pre-verbal, con mucho más gusto que sus años adolescentes.

Quizás esta es la razón por lo que se dice tanto esa frase hecha de que los niños son artistas innatos, o que los artistas son adultos que nunca olvidaron cómo ser niños.

Tienditas

826 National es una organización sin fines de lucro donde le enseñan a niños de 6 a 18 años a escribir cuentos, artículos y novelas. Lo curioso de estos centros es que parte del dinero que tienen para operar lo recaudan a través de unas tiendas muy idiosincráticas que tienen en cada sede:

Chicago // The Boring Store (Tienda de espías)

Más fotos #

Nueva York // Brooklyn Superhero Supply Co.

Más Fotos #

Seattle // Greenwood Space Travel Supply Company

Más Fotos #

San Francisco // The Pirate Store

Más fotos #

Turismo Virtual

Ahora Google Maps permite ver fotos de satélite de la Ciudad de México:

El monumento a la Revolución:

La Alameda, el Hemiciclo a Juárez y Bellas Artes:

El ángel de la Independencia:

TV Azteca (en la parte de arriba), la Secretaría del Trabajo (justo a lado) y el Colegio de México (a lado de la cosa esa con forma de Z):

Catedrál, el Zócalo, Palacio Nacional y el Templo Mayor:

Estadio México 68 en CU

Google Maps #
Google Maps México #

Consternado

Demasiadas cosas que hacer y muy poquito tiempo para hacerlas. My status is: Consternado.

Por cierto, de aquí hasta finales de diciembre probablemente la bloggeada vaya a estar un poco más lightsona por la carga de trabajo y un par de misteriosos proyectos personales que proximamente (como en tres meses) serán revelados en este espacio.

Y por cierto, si alguna vez se les ocurre venir a la Cd. de México les recomiendo que eviten la nefasta empresa ProTaxis en nuestro ya de por sí nefastísimo aereopuerto. Es un robo, te cobran de más, los choferes no tienen ni idea y encima de todo los viajes no son individuales sino que agarran de manada en manada para repartir a los “clientes” por zonas. Nada revela las profundas aspiraciones tercermundistas de nuestro país como el Aereopuerto Benito Juárez.

Dear Diary

De Metropolitan Diary una de mis secciones favoritas del New York Times.

With my 10-month-old son, Emmett, in a back carrier, I stood on tiptoe at Central Park West and West 66th Street and watched the Thanksgiving Day Parade. Although not able to see much of the bands and clowns, we enjoyed the balloons and bigger floats. 

When the building-size SpongeBob SquarePants balloon appeared, the crowd went wild. Everyone was cheering and clapping except for the man standing next to me. He was silent. Looking perplexed, he turned to me and asked, with a strong French accent, “Who is this famous and large cheese?”

El Informe Nueva York I [cine]

Pues pasé un agradable fin de semana en NY, hubiera sido todavía más agradable sí se hubieran jugado los partidos de baseball que debieron de haber ocurrido, pero ce la vie. Igual aproveché para visitar varios museos y ver tres películas:

Sideways: La mejor de las tres películas que vi, una cinta totalmente inesperada sobre un fin de semana y un road trip que se sale de control. A veces el cine gringo tiende a presentar una vision idealizada de la vida, demasiado romántica o trágica o perfecta. Sideways la sentí totalmente “real”, con la combinación perfecta de momentos de locura hilarante y de patetismo y tragedia que permean, al menos mi vida.

I ♥ Huckabees: Esto fue lo que mi cerebro pensó después de ver esta película (inspirado en diálogos de Homero Simpson)

Mi cerebro: ¿Y?, ¿qué tal, te gustó?

Yo: ¿Que cosa?

Mi cerebro: La película

Yo: ¿Qué película?

Mi cerebro: I ♥ Huckabees, la que acabas de ver hace ni dos minutos.

Yo: ¿I ♥ Huckabees es una película?

Mi cerebro: De que hablas.

Yo: Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaagggggg HULK SMASH HULK SMASH SMASH

¿Y de que se trata? Honestamente la verdad no se. Puede ser una broma surrealista brillante, quizás, lo ignoro.

En lo particular me sentí como se han de sentir los que toman “pastillas” y tienen un mal viaje: paranóico, violento y fuera de mis casillas.

Garden State: Mientras que la de Sideways la sentí profundamente realista, Garden State la sentí muy artificial. Es una de esas películas sobre mi generación, sobre como mi generación es tan bellamente trágica, dispersa y confundida, que obviamente sale de una sensibilidad muy Hollywoodense (Reality Bites y Lost in Translation).

Igual me gustó; todo lo visual en esta película es muy bueno, también la música y las actuaciones, pero es claramente la primera película (y el primer guión) de un director que promete mucho y eso se debe de tomar a consideración a la hora de emitir un juicio.

Sueños de 8 Bits

A mediados de este año tuve la oportunidad de lanzarme a Nueva York con el único y expreso propósito de visitar la Whitney Biennial, una exposición que el Whitney Museum organiza cada dos años para mostrar lo mejor del arte moderno de Estados Unidos.

Fué una exposición magnífica, e inclusive los periódicos neoyorkinos como el Village Voice que se deleitan en criticar lo mal que se organizan esos eventos (haganse de cuenta la cobertura previa a Atenas 2004) unanimamente la calificaron como la mejor en muchos años.

Yo quedé inmensamente satisfecho de haber ido pues esas exposiciones si algo hacen es revolverte la cabeza y darte nuevas ideas y maneras de ver y sentir. Una persona que entra a una exposición de ese tamaño y calidad, si le pone algo de esfuerzo nunca será la misma que la que sale, así que bien vale el gasto.

De todos los artistas que expusieron creo que mi favorito fué Cory Arcangel quien utiliza videojuegos hackeados de Atari y Nintendo en instalaciones y presentaciones musicales. Me atrajo además el hecho de que una persona de mi misma edad ya estuviera exhibiendo en una exposición tan importante como esa.

La instalación en este caso era un cartucho de Super Mario Brothers que había sido alterado para eliminar todos los objetos excepto una serie de nubes blancas y un fondo azul. El juego era proyectado sobre una pared en un cuarto cerrado mientras dulces notas de la típica música primitiva de Nintendo fluía de los altavoces.

Una idea muy simple creo yo y hasta cierto punto incomprensible para alguien que no sea de la generación que creció con las consolas de Atari a X-Box. Porque lo que Arcangel logra despertar en esa pieza, son los perversos y evocadores cielos azules de nuestra juventud. Sí Turner y Gainsborough pintaban los paisajes que les tocaron vivir, Arcangel hace lo mismo. Y lo alenta y simplifica permitíendonos revivir la tranquilidad de la formas que los viejos juegos ofrecían, formas que los nuevos panoramas de silicón son incapaces de producir.

El trabajo de Arcangel además tiene un aspecto que disfruto mucho en varios artistas contemporáneos, el retomar y examinar los productos culturales del pasado y nuestras reacciones a él, mediante la transformación – desprendiendo sus conotaciones comerciales y su contexto original.

A principios de año leí por azar Lucky Wander Boy, una novela sobre un muchacho obsesionado con los videojuegos de su infancia, que trata temas similares. ¿En qué momento la nostalgia, se convierte en necrofilia? Se las recomiendo a los interesados por el tema.

Liga: Sitio oficial de Cory Arcangel, donde se pueden bajar los roms y mp3 de sus instalaciones

Londres ciudad de museos

Cuando tenía 7 años mis papás me llevaron a Londres. Fue la edad perfecta para ir pues a los 7 uno no entiende nada, pero retiene todo; y es fecha que son unas de las vacaciones más memorables de mi vida. Tan memorables que he vuelto varias veces y siempre regresando a casi todos los lugares a los que fuimos en 1985.

La semana pasada intentando explicarle a Carlos Sánchez por que me gusta tanto la ciudad, acabé dándole este tour virtual:

Londres tiene los museos bélicos más padres del mundo, empezando por el Imperial War Museum establecido en un antiguo manicomio, con sus dos grandes cañones a la entrada. En su interior uno puede ver una Bomba Atómica desarmada, una simulación de una trinchera de la primera guerra mundial, y todo tipo de aviones, tanques y submarinos.

El IWM también administra el HMS Belfast, un barco de la Segunda Guerra Mundial atracado en el Támesis al que uno puede entrar a casi todos los niveles y tocar todo; así como los Cabinet War Rooms, el búnker que utilizó Winston Churchill para protegerse de los bombardeos alemanes.

En Londres todavía quedan vestigios de los cráteres que dejaron los V2 en algunos edificios, como es el caso del Victoria & Albert Museum, una espléndida construcción del siglo XIX, que muestra colecciones de objetos de la vida cotidiana como vestidos, vajillas y muebles. Tiene además una colección sensacional de copias y falsificaciones como el David de Miguel Angel y la Columna de Trajano.

El V&A se encuentra en el barrio de South Kensington, en una calle (Exhibition Road) que en dos cuadras alberga el Natural History Museum (zoología, botánica y mineraología) The Science Museum (matemáticas, mecánica, física), la sala de conciertos Royal Albert Hall y la universidad Imperial College donde estudió su maestría mi señor padre y en cuyos dormitorios me hospedé en alguna vacación. Es muy divertido ir los veranos y ver las filas de niños y niñas agarrados de la mano en cadena, cruzando de un museo a otro.

Para museos de arte está el National Gallery, que contiene la colección más importante de arte antiguo en Inglaterra. Es una especie de Louvre pero en chiquito (mucho más manejable que la bestia parisina) y tiene la ventaja de ser gratuito, por lo que es recomendado regresar varias veces para verlo con calma. Tiene dos de mis cuadros favoritos: Una alegoría con Venus y Cupido de Bronzino, un cuadro manierista cargadísimo de simbolismo, y el retrato Madame Moitessier, de Jean-Auguste Dominique Ingres. No se que tendrá este segundo cuadro, la pose muy entrona de la señora, los colores del vestido, o ciertos enigmas de la producción de la obra, pero me he masado horas frente a él hipnotizado por su belleza.

A la vuelta del National Gallery, pegadito, frente a la iglesia St. Martin in the Fields (cuya orquesta se especializa en música de Mozart) se encuentra el muy sui géneris National Portrait Gallery que cuenta la historia de Inglaterra, a través de los retratos de sus figuras públicas.

El British Museum, donde los ingleses guardaron todo lo que saquearon de sus colonias, incluye la Piedra Rosetta con la que lograron descifrar los jeroglíficos de los antiguos egipcios, y la otra mitad del Partenón, la que no se quedó en Grecia. En la antigua biblioteca del museo Karl Marx (que está enterrado en Londres por cierto) escribió El Capital.

A la vuelta del BM hay una tienda de comics muy agradable, aunque no le gana a Forbidden Planet, una de las tiendas más grandes de comics y ciencia ficción del mundo.

Otros museos:

Tate Modern (el museo de arte moderno por excelencia en la ciudad, ubicado en una vieja planta de energía eléctrica.

El meridiano de Greenwich, un parque y un observatorio donde se marca la latitud 0 y donde se comienza a medir el día planetario.

El museo de Sherlock Holmes, ubicado en 221b Bakerstreet naturalmente.

El Museo Sigmund Freud donde viviera sus últimos años el psiquiatra austriaco.

Uy, y casi se me olvidan: Museum of the Moving Image (sobre cine), Design Museum (diseño), London Transport Museum (vehículos)