el blog de Patricio López Guzmán, cinéfilo, futurólogo, campeón minimosca de boxeo, elvis-man, clavadista pseudo-literato, jefe supremo de las fuerzas invisibles :: http://patricio00.com
miércoles, septiembre 05, 2007
"¿Recuerdas cuando el mundo entero miró hacia las alturas?"
Hace tiempo subí una imagen en blanco y negro de los astronautas del Apolo 11 en un desfile en la ciudad de México. Ahora acabo de ver el corto de In the Shadow of the Moon, un nuevo documental con los testimonios de todos los hombres (12 en total) que pisaron la luna, y al mero final sale un pedacito de como tres segundos donde aparece Neil Armstrong en el Zócalo ese mismo día.
En este preciso momento, exactamente ahora que lees esto, dos sondas espaciales están a 15,440,000,000 km de distancia del sol, lejos de toda influencia de su gravedad. Para efectos prácticos de definición, estas cápsulas del tamaño del un Volkswaggen (operando con 420 wats de potencia, osea como cuatro focos), ya dejaron nuestro sistema solar y se sitúan junto con las sondas Pioneer, como los objetos humanos más alejados de nuestra tierra.
El Voyager 1 que el día de hoy cumple 30 años de su lanzamiento, carga consigo un disco de oro que trae grabados: imágenes del planeta tierra, saludos en 55 idiomas, y música... 27 piezas. Desde Bach hasta Johnny B. Goode, desde los cantos de los pigmeos de Senegal, hasta el son jarocho "El cascabel", como un mensaje en una botella que se espera, algún día alguien pueda apreciar. Creo que después de las misiones a la luna, este fue el proyecto más poético que emprendió la NASA, y parte de la "magia" que les ha faltado ha sido no poder superar este proyecto.
Tres anécdotas:
1. Una de las canciones del disco es "Dark Was The Night, Cold Was The Ground" de Blind Willie Johnson, la cual hasta hace un par de semanas yo desconocía. En el momento en la que la escuché, supe que tenía que oír más de este señor. Simplemente se me enchinó la piel. Fue como escuchar un fantasma cantar la historia de otros fantasmas. Fue como oír y viajar a través de la historia de los negros en los Estados Unidos, hasta el puerto donde llegaron como esclavos, hacia atrás, por el espantoso viaje en altamar que tuvieron que sufrir encadenados, hasta su pueblo original en Africa, hasta una mañana en la que se levantaron a ver los primeros rayos del sol. Bueno pues la historia de Blind Willie Johnson es igual de trágica: Su madrastra lo dejó ciego a corta edad, al aventarle lejía sobre sus ojos, su carrera musical nunca progresó, y a los 48 años su casa se quemó hasta lo cimientos. Finalmente murió de pulmonía, al quedarse expuesto a los elementos. Bueno pues Blind Willie Johnson, miseria humana en vida, nos va a sobrevivir a todos en ese disco de oro que nos representa.
2. El cerebro detrás del disco interestelar fue el astrónomo Carl Sagan, quien contaba con Ann Druyan, una joven científica de 28 años, como su asistente. En el proceso de elaborar toda la documentación para la sonda, Druyan se dio cuenta de que había quedado profundamente enamorada de Sagan, casi al mismo tiempo Carl en otra parte de los Estados Unidos, se dio cuenta de que había quedado profundamente enamorado de Druyan.
Los científicos se hablaron por teléfono:
- ¿Y si nos casamos? - le dijo Druyan a Sagan. - ¿En serio? - preguntó Sagan, pues en ese momento si siquiera se habían besado.
Poco tiempo después de terminado el proyecto se casaron y se mantuvieron unidos hasta la muerte de Sagan en 1996.
Pero la historia no acaba ahí, tiene un final todavía más romántico. Druyan dice que en el momento en el que más enamorada estaba de Carl Sagan, ella se hizo un electroencefalograma para registrar la actividad de su cerebro e incluirlo en el disco. Así que si dentro de millones de años, una inteligencia extraterrestre logra decodificar las señales, y logra recrear lo que Ann Druyan estaba pensando, tendrán un registro preciso del sentimiento de enamoramiento de un ser humano por otro.
3. Una de las canciones que intentaron incluir en el disco fue Here Comes the Sun del album Abbey Road de Los Beatles, pero algún burócrata de poca inteligencia de la compañía EMI se negó a ceder los derechos, no fuera ser que algún alienígena se pirateara la canción.
A los diez años me escapé de mi casa para cantar el rock & roll en los barrios bajos de Wisconsin. A los quince, publiqué mi primer volúmen de poesía erótica. A los veinte decidí que dos doctorados en neopulmología aplicada y orientalismo maya no eran suficientes, así que estudié un tercero sobre la literatura de las islas Pengu. A los veinticinco me convertí en el trader más temido de Wall Street. Ahora vivo en Coyoacán y por las mañanas veo las lagartijas salir y escurrirse por de entre las rocas del parque Frida Kahlo.