Faber @ Flickr

La editorial inglesa Faber & Faber está subiendo a Flickr una buena parte de su archivo gráfico. Es una especie de sueño para los que somos fetichistas de sus libros.
Faber en Flickr #

La editorial inglesa Faber & Faber está subiendo a Flickr una buena parte de su archivo gráfico. Es una especie de sueño para los que somos fetichistas de sus libros.
Faber en Flickr #

Ayer soñé que vivía en un mundo post-apocalíptico – había caído una bomba atómica o algo parecido.
Asistía a un juego de futbol. El estadio estaba semi-vacío. Como en el mundo no había suficientes jugadores hombres buenos, el equipo era mixto.
Al acabar el juego regreso a mi departamento (una construcción sencilla de ladrillos rojos, y dos pisos, como sacada de la película de Fahrenheit 451), ahí estaban mis papás platicando. Mi papá nos convence de que hay que quemar el edificio. No me queda claro el por qué. Si por el dinero del seguro o por algo más.
“¿Me puedo llevar mis libros?” le pregunto. “Solo lo que puedas cargar”.
Mi papá pone una bomba y la activa debajo de una caja de cartón.
Intento frenéticamente pensar que libros debo de salvar – no se me ocurre cuales. Esta es una pregunta importante dado de que este es un mundo post-apocalíptico es sumamente dificil encontrar algunos de ellos. Hay que escoger bien.
Corro al estante y salvo todo lo de la editorial Faber & Faber – poesía y obras de teatro. Es lo más facil de identificar por lo distintivo de los lomos.
Corremos a la calle.
De las ventanas vemos como salen chorros de fuego, como en las películas.
“Maldita sea” pienso, “Debí de haber salvado la Antología de la literatura fantástica de Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo, es dificilísima de conseguir”.
Lo pienso dos veces ¿Me regreso al departamento y lo intento salvar?
El sueño termina. Me despierto a las seis. Voy al baño, a la cocina por un vaso de leche. Lentamente me acuerdo de las particularidades del sueño. El mundo post-apocalíptico y los libros. Camino hacia el librero y saco esa antología fantástica. El hecho de que no esté quemada me llena de alivio.

Ando hojeando y releyendo Beowulf, en traducción de Seamus Heaney (cuyos poemas se pueden leer en Hiperión), publicado por la editorial inglesa Faber & Faber.
Algo tiene esa editorial que me enloquece de deleite; el tamaño de los libros es perfecto, la tipografía es excelente, el diseño de las portadas sobrio, sencillo, digno de ser cargado bajo el brazo, y su catálogo es completisimo. Su selección de poesía es la mejor que existe en inglés, sus obras de teatro son las esenciales, sus libros de cine y guiones no tienen igual, son académicos, rigurosos y surtidos. Mis fabers me alegran nomas de verlos juntitos en su estante. Eso sí, por como está la £ son carísimos pero bueno, el placer no tiene precio.
Para empezar el año con el pié derecho, que mejor que con un poema de Ted Hughes.
Chaucer
‘Whan that Aprille with his shoures soote
The droghte of March, hath perced to the roote…’
At the top of your voice, where you swayed on the top
of a stile,
Your arms raised- somewhat for balance, somewhat
To hold the reins of the straining attention
Of your imagined audience- you declaimed Chaucer
To a field of cows. And the Spring sky had done it
With its flying laundry, and the new emerald
Of the thorns, the hawthorn, the blackthorn,
And one of those bumpers of champagne
You snatched unpredictably from pure spirit.
Your voice went over the fields towards Grantchester.
It must have sounded lost. But the cows
Watched, then approached: they appreciated Chaucer.
You went on and on. Here were reason
To recite Chaucer. Then came the Wfy of Bath
Your favourite character in all literature.
You were rapt. And the cows were enthralled.
They shoved and jostled shoulders, making a ring,
To gaze into your face, with occasional snorts
Of exclamation, renewed their astounded attention,
Ears angling to catch every inflection,
Keeping their awed six feet of reverence
Away from you. You just could not believe it.
And you could not stop. What would happen
If you were to stop? Would they attack you,
Scared by the shock of silence, or wanting more- ?
So you had to go on. You went on-
And twenty cows stayed with you hypnotized.
How did you stop? I can’t remember
You stopping. I imagine they reeled away-
Rolling eyes, as if drivien from their fodder.
I imagine I shooed them away. But
Your sostenuto rendering of Chaucer
Was already perpetual. What followed
Found my attention too full
And had to go back into oblivion.
(via it’s my active pa-shun)
Para autopromocionarse, la librería Adobe Bookshop de San Francisco va a reclasificar sus 20,000 libros por color del lomo durante una semana, para formar una hilera que vaya de rojo a naranja a amarillo a verde.
Hace poco identifiqué claramente de donde proviene parte de mi obsesión por el diseño de las pastas de los libros. En parte debe de originarse de alguna disposición genética y un caracter maniatico-obsesivo claro está, pero sospecho que además que después de haber visto la siguiente fotografía de Foucault hace como doce años en un libro sobre escritores que recuerdo vagamente compré en una estación de tren en Alemania:

Y en efecto, los libros que tiene Foucault detras de él estan perfectamente arregladitos y tienen el mismo lomo, (creo en parte porque Gallimard tiene un cuasi-monopolio de la industria editorial en Francia y usa los mismo diseños) y ese acomodo tan armonioso en la foto no pudo sino dejarme marcado por el resto de mi vida.
Con motivo de mi lectura de The Quiet American de Graham Greene, un libro estupendo, les ofresco una comparación de todas las ediciones que se manejan en Estados Unidos e Inglaterra de otra novela de Greene The End of the Affair por Penguin Books y Vintage. Mi favorita es realmente la más sencilla, el tomo de Vintage blanco con el zapato de mujer en el tercio inferior, la primera de las imágenes.

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