1962

tener ¡setenta y seis años! ¿Cómo debe ser la primera novela de un septuagenario?

Desde las primeras líneas, me enamoré de la prosa de Henri-Pierre Roché. En aquella época, mi escritor favorito era Jean Cocteau, por la rapidez de sus frases su sequedad aparente y la precisión de sus imágenes. Descubrí, en Henri-Pierre Roché, a un escritor que me parecía más diestro que Cocteau, ya que obtenía el mismo género de prosa poética utilizando un vocabulario menos extenso, construyendo frases ultracortas mediante palabras de uso cotidiano…

Como es lógico, mi entusiasmo por Jules y Jim se extendió a los personajes y a sus aventuras. Yo sólo vivía para el cine, y antes que los libros prefería las películas, que veía en promedio de dieciséis a veinte por semana… Cuando leí Jules y Jim tuve la sensación de encontrarme ante un ejemplo de lo que el cine no llegaba nunca a hacer: mostrarnos a dos hombres que aman a la misma mujer sin que el “público” pueda sentir una preferencia por uno de estos personajes, de tan obligado que se ve a quererlos a los tres del mismo modo. Éste fue el componente, antiselectivo, que me conmovió más en esta historia que el editor presentaba así: “Un verdadero amor entre tres”.

Paris, enero de 1980

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Cinema 16 Temporada enero-abril 2004